CURSO DE MARXISMO 2
Curso de Marxismo
Parte II
- 1- Estrategia y Táctica
- 2- Propaganda y Agitación
- 3- Programa y Consignas
- 4- La Teoría de la Revolución Permanente
- 5- La Revolución Política
- 6- Las Revoluciones de febrero y octubre
- 7- La Revoluciones de febrero del Siglo XXI
- 8- Contrarrevolución y Reacción
Índice
Curso de Marxismo
Parte II
1- Estrategia y Táctica
2- Propaganda y Agitación
3- Programa y Consignas
4- La Teoría de la Revolución Permanente
5- La Revolución Política
6- Las Revoluciones de febrero y octubre
7- La Revoluciones de febrero del Siglo XXI
8- Contrarrevolución y Reacción
1-ESTRATEGIA Y TÁCTICA
Estos dos conceptos fueron tomados por el marxismo de la ciencia militar. Estrategia tiene que ver con el objetivo final, de conjunto, a largo plazo al que queremos arribar. Las tácticas, en cambio, son los distintos pasos para lograr ese objetivo. Ambos son términos relativos. Es decir, siempre tendremos que precisar que tal cuestión es estratégica respecto de qué. Este carácter relativo de ambos conceptos lleva a que lo que es estratégico en una determinada etapa, sea a su vez táctico respecto de un objetivo superior o más general. Por ejemplo, si queremos ganar la conducción de un sindicato, se convierte en nuestra estrategia, entonces para ese objetivo nos damos diferentes tácticas, por ejemplo, armamos una lista, convocamos a activistas, hacemos unidad con otros sectores, etc.
Pero una vez que ganamos la conducción del sindicato ya es táctico en relación a ganar la conducción de toda la central o la Federación que pasa a ser nuestra estrategia. A partir de entonces el sindicato es táctico en relación a la Federación. Es decir, estrategia y táctica son términos relativos, porque la propia estrategia se convierte en una táctica en relación a nuestro objetivo estratégico, depende cuales sean nuestros planes en las diferentes etapas que atraviesa nuestra construcción.
El trotskismo tiene dos únicas estrategias a largo plazo: Movilizar a las masas, y construir el partido para tomar el poder
En la actual época histórica de dominio imperialista decadente y revolución socialista los trotskistas tenemos a largo plazo, y a escala nacional y mundial, dos estrategias, y objetivos estratégicos permanentes:
1) La movilización de esa misma clase obrera y las masas, para tomar el poder y hacer la revolución socialista triunfante.
2) Construir el partido, para dotar a la clase obrera y las masas de una dirección revolucionaria.
Mientras vivamos en la actual época histórica de lucha implacable contra el imperialismo, en relación a esos dos objetivos estratégicos fundamentales todo lo demás es táctico. Para desarrollar esas dos estrategias podemos y debemos buscar y utilizar las tácticas adecuadas a cada momento: intervenir en las elecciones, hacer listas de oposición antiburocráticas, levantar consignas económicas mínimas de aumento de salarios, etc. Cualquier táctica puede ser válida, si es la que corresponde, en la situación concreta de la lucha de clases, al mejor logro de nuestra estrategia.
Los fines estratégicos a largo plazo y el carácter cambiante y amplísimo de las tácticas es característica de los bolcheviques, del leninismo y del trotskismo. Otras corrientes del movimiento obrero hacen lo opuesto. Confunden la estrategia con algunas tácticas privilegiadas y las elevan a estrategia permanente. Por ejemplo, la socialdemocracia desde comienzos del siglo transformó la correcta táctica de intervención electoral y en el Parlamento a través de diputados obreros en una estrategia, al cual subordinó todo lo demás, incluso la huelga y la movilización independiente de las masas.
Los partidos comunistas estalinistas transformaron la táctica correcta de buscar acuerdos o unidades de acción coyunturales con sectores burgueses contra el imperialismo o los fascistas en una estrategia frentista permanente con la burguesía en el terreno de los frentes populares, es decir, de la conciliación de clases. Los guerrilleristas elevan a estrategia sagrada y permanente la lucha armada, etc. Los anarquistas cometen el error opuesto. Sólo aceptan levantar principios y estrategias, sin tácticas. La única respuesta del anarquismo clásico a las luchas cotidianas del movimiento obrero desde el siglo pasado, fuesen por salarios, políticas, democráticas, o lo que fuese, era ¡Abajo el estado burgués!
La historia del bolchevismo, por el contrario, es una lucha constante por imponer en todos los terrenos los medios y las tácticas adecuadas a cada momento de la lucha de clases, contra las diferentes corrientes que reivindicaban un solo medio o táctica, transformado en estrategia. El bolchevismo luchó contra los terroristas, pero supo usar el terror; luchó contra los sindicalistas, pero fue campeón de la lucha sindical; luchó contra los parlamentaristas, pero usó hábil y revolucionariamente el parlamento; luchó contra los guerrilleristas, pero supo hacer guerrilla; luchó contra los espontaneístas, pero supo ponerse al frente de las movilizaciones espontáneas.
Y, a diferencia de los anarquistas, que se pasaron la vida amenazando con echar abajo el estado burgués, sin conseguirlo, el bolchevismo supo hacerlo cuando fue necesario y posible. El bolchevismo llevó adelante todas sus tácticas, las utilizó con audacia y sin ningún prejuicio, porque estuvieron siempre al servicio de su gran objetivo estratégico: su desarrollo como partido revolucionario. Ahora bien, es necesario puntualizar que estas dos grandes tareas permanentes, la construcción del partido y la movilización, tienen características propias; tienen leyes propias de desarrollo, y específicas, aunque están, por supuesto, indisolublemente unidas. Aquí, para los objetivos de nuestro estudio, sólo queremos detenernos en un aspecto, en el cual ambas tareas son opuestas.
La primera, la construcción del partido, depende en gran medida de nosotros, o sea, es subjetiva, mientras que la segunda, que es la movilización, no depende de nosotros, es objetiva, es decir es independiente de los deseos, de la voluntad, y hasta de la existencia de los revolucionarios. Entonces la construcción del partido es un fenómeno subjetivo, depende de que haya voluntades revolucionarias mancomunadas que se propongan, de manera constante y consecuente, construir un partido revolucionario sino no existirá. Mientras la movilización no depende de la voluntad o de lo que hagan los revolucionarios.
Pero en todos los casos, seamos un partido con cierta influencia, o de vanguardia, o un grupo pequeño, será tarea fundamental, junto con las tareas específicas que surjan para la construcción del partido, la búsqueda sistemática de la acción, de la movilización, y a partir de ahí se pueden dar las tácticas más diversas.
2-PROPAGANDA, AGITACIÓN Y ACCIÓN
Simplemente queremos recordar las definiciones clásicas. Propaganda es la actividad de dar muchas ideas a unos pocos. Agitación es la actividad de dar unas pocas ideas a muchos. La propaganda abarca desde un curso de economía marxista o de lógica dialéctica hasta la charla individual con un activista obrero al que le explicamos la situación nacional e internacional, nuestro programa, etc. La agitación, por el contrario, consiste en levantar unas pocas consignas, a veces una sola, que den salida para la lucha que tiene planteada en cada momento el movimiento obrero o de masas como por ejemplo "aumentos de salarios", "Por libertades democráticas", "asamblea constituyente", "todo el poder a los soviets", etc.
Nuestra organización hace con sus publicaciones, sus materiales o sus posts en redes sociales una labor sistemática, semana a semana, de agitación y propaganda sobre los activistas y trabajadores de los gremios y barrios que nos leen. En general, la propaganda se dirige a la vanguardia y la agitación a toda la población trabajadora, a la clase obrera y las masas explotadas. Podemos decir, que lo que caracteriza la actividad de un partido revolucionario es la agitación sobre el conjunto de la población explotada. Las consignas que levantamos en nuestra agitación reflejan necesidades apremiantes, urgentes, y cuando empalman con un proceso objetivo, se transforman en consignas para la acción.
3-PROGRAMA Y CONSIGNAS
Esquemáticamente podríamos decir que la consigna es una sola idea o tarea, mientras que el programa es un conjunto de consignas. Ese conjunto de consignas responde a las tareas para toda una etapa, para un período. Nuestro Programa tiene como base los documentos de los cuatro primeros Congresos de la III Internacional (1919- 1922), el Programa de Transición (1938), la Actualización del Programa de Transición de Nahuel Moreno (1980), el Manifiesto de la LIT (1985), y otros documentos, que son la base programática, la enunciación de las tareas históricas para la clase obrera y la dirección revolucionaria en la época de dominio imperialista decadente que estamos viviendo.
Las consignas podemos decir que son infinitas. ¡No pago de la deuda!, ¡Moratoria!, ¡Fuera Rockefeller! ¡Vote lista Naranja!, ¡No a las megaobras!, ¡Aborto Legal!, etc. Y así podríamos seguir y añadir centenares, y miles. Tanto en aquellos programas que mencionamos como en el nuestro hay numerosas ideas y tareas, numerosas consignas, pero de distinta importancia. Podemos sintetizar la estructura de un programa señalando que tiene que responder en toda etapa problemas fundamentales que plantea el capitalismo, algunos presentes y otros de carácter histórico. Las consignas surgen de las tareas que se plantean en las distintas épocas históricas. Desde ese punto de vista, nuestro programa abarca varios tipos de consignas.
La importancia de las consignas es ubicada por Nahuel Moreno de este modo: "Esquematizando, podemos decir que toda la ciencia y el arte trotskista se sintetizan en la capacidad para elaborar las consignas adecuadas en cada momento de la lucha de clases. Es lo mismo que decía Lenin: 'Por lo tanto, el contenido capital de las actividades de la organización de nuestro partido, el centro de gravedad de estas actividades debe consistir en una labor que es posible y necesaria, tanto durante el período de la explosión más violenta, como durante el de la calma más completa, a saber: en una labor de agitación política unificada en toda Rusia que arroje luz sobre todos los aspectos de la vida y que se dirija a las grandes masas" (Lenin. "¿Qué hacer?"). En primer lugar, tenemos
un conjunto de consignas que son las democráticas que emergen desde hace varios siglos de las diferentes revoluciones llevadas a cabo por la burguesía en la lucha por conquistas y derechos contra la nobleza, arrancados por y para todo el pueblo en la época de ascenso del capitalismo.
Algunos ejemplos de consignas democráticas son, por ejemplo, la libertad de expresión, de petición, de reunión, de trabajo, la igualdad ante la ley, el voto, la reforma agraria, la independencia o unidad nacional, la lucha por los derechos humanos, los derechos de la mujer, los derechos de la comunidad LGTB, las naciones oprimidas, etc. La burguesía ya no lucha en términos históricos, por estas consignas, pero fue la clase social que las impulsó cuando llevó adelante la revolución contra la nobleza.
A partir de la segunda mitad del siglo XIX, de las luchas y revoluciones surgieron otro conjunto de consignas que denominamos las mínimas, económicas o parciales, arrancadas por y para la clase obrera en la época de las reformas del capitalismo. Las consignas que expresan estas tareas son por ejemplo la jornada de ocho horas y demás derechos laborales, la protección del trabajo de mujeres, de niños, fuero laboral, la libertad de agremiación en los sindicatos, legalidad a los partidos obreros, etc.
A partir de que entramos en la época actual, de revolución socialista internacional y decadencia y en la etapa imperialista del capitalismo, surgen un nuevo conjunto de tareas y consignas: las transicionales. El Programa de Transición de Trotsky de 1938 define así esta época: "…la época del capitalismo en descomposición, cuando a este no le es posible tratar de reformas sociales sistemáticas, ni de la elevación del nivel de vida de las masas… cuando cualquier reivindicación seria del proletariado y hasta cualquier reivindicación progresiva de la pequeña burguesía, conducen inevitablemente más allá de los límites de la propiedad capitalista y del estado burgués…"
Podríamos definir a las consignas transicionales como aquellas "soluciones socialistas", aquellos anticipos del poder obrero que levantamos en el presente ante el agravamiento de las condiciones de vida de las masas bajo la decadencia del sistema capitalista. Por ejemplo: "Estatización bajo control obrero de la empresa que quiebra", "Control obrero de la producción", "Apertura de los libros contables", "Estatización del Comercio Exterior", etc. Son todas consignas de transición entre el poder de la burguesía y el poder de la clase obrera.
Así lo indica el Programa de Transición: "Es preciso ayudar a las masas, en el proceso de la lucha cotidiana, a encontrar el puente entre sus reivindicaciones actuales y el programa de la revolución socialista. Ese puente debe consistir en un sistema de reivindicaciones transitorias, partiendo de las condiciones actuales y de la conciencia actual de amplias capas de la clase obrera y conduciendo invariablemente a una sola y misma dirección: la conquista del poder por el proletariado." (León Trotsky, Programa de Transición, 1938)
4-LA REVOLUCION POLÍTICA
A partir del año 1936 Trotsky agrego un nuevo conjunto de tareas que denominó "Revolución Política". En su libro "La revolución traicionada", Trotsky señaló el fenómeno de la burocratización en la Unión Soviética (URSS) con el surgimiento del estalinismo que copó la URSS y traicionó la revolución obrera. Trotsky puntualizó la necesidad de una revolución contra esa casta contrarrevolucionaria, pero como la URSS seguía siendo una institución obrera, no era una revolución social, sino en el régimen político, por eso la denominó la "revolución política". Por eso también llamamos revolución política a los cambios en el régimen político de todos los países, por ejemplo, cuando cae una dictadura es una revolución que cumple tareas democráticas, porque se conquistan libertades, pero también es una revolución política porque cambian las instituciones del régimen político.
La burocratización de la URSS y la III Internacional trajo como consecuencia "la crisis histórica de la dirección del proletariado". Es decir, que la clase trabajadora y el pueblo se quedaron sin una dirección, para derrotar el capitalismo. La revolución política plantea la tarea de terminar con esas direcciones traidoras, e imponer una dirección revolucionaria para abolir el capitalismo. Esa categoría formulada por Trotsky muestra toda su actualidad en el siglo XXI cuando vemos que la revolución política sigue su marcha y ha provocado un verdadero tsunami político global porque golpea sobre todos los viejos partidos y direcciones del movimiento de masas.
Los pueblos y los activistas del mundo les dan la espalda a las viejas corrientes, partidos, y direcciones porque ya no creen en ellas, y las rechazan. La socialdemocracia, el reformismo, el estalinismo clásico en todas sus variantes ya sea maoísta, castrista, o guevarista, los movimientos nacionalistas burgueses como el PRI, el peronismo, el APRA, o el nasserismo, etc. los ex guerrilleros como
el sandinismo, el Farabundo Marti, etc. todas direcciones que antaño fueron atractivas para millones de activistas del mundo entero, hoy se hunden en una profunda crisis producto del rechazo y repudio que sufren por sus traiciones. Esta ruptura de masas es un verdadero "terremoto" global de rechazo de los pueblos a todos los viejos partidos y direcciones, una verdadera revolución como lo planteaba Trotsky, una "revolución política" que en el siglo XXI implica el hundimiento de todas esas direcciones.
El concepto de revolución política fue actualizado de su formulación original por Nahuel Moreno en 1958 cuando formuló en las Tesis de Leeds que la revolución política es una revolución que va contra el estalinismo, pero también contra todos los aparatos y direcciones contrarrevolucionarias del mundo. Así lo explicó Nahuel Moreno: "... a escala mundial, la solidez de los aparatos que frenan, traicionan y desvían los movimientos revolucionarios de las masas, sean ellos socialdemócratas, partidos nacionalistas burgueses, burocráticos o estalinistas, se encuentra directamente relacionada con la solidez del estalinismo del Kremlin" (Nahuel Moreno- Tesis de Leeds. 1958)
Tanto León Trotsky como Nahuel Moreno tuvieron razón, y la revolución política se profundizó al final del siglo XX y comienzos del siglo XXI con la caída del Muro de Berlín en 1989 hace 35 años, cuando los pueblos del mundo comenzaron a emprender la tarea de la revolución política mundial. Esto abrió una nueva etapa mundial de la lucha de clases, que pasó por 3 momentos:
- 1- El comienzo del derrumbe del estalinismo entre 1989- 1999, y, como previó Nahuel Moreno, de todos los aparatos contrarrevolucionarios, la socialdemocracia, los viejos movimientos nacionalistas burgueses, etc.
- 2- Entre los años 2000 y 2010 y durante una década la revolución política se "congeló" cuando el imperialismo lanzó una contraofensiva global "contra el terrorismo" y la invasión a Irak. La derrota de la contraofensiva imperialista reabrió la crisis mundial del capitalismo, desató las oleadas revolucionarias, y "descongeló" la revolución política.
- 3- A partir del 2010 hasta hoy en que la revolución política se "descongeló", comenzó a barrer los restos de los grandes aparatos contrarrevolucionarios, pero también al autonomismo, al fundamentalismo islámico, al castro- chavismo, e incluso empezó a golpear a los propios partidos de la Internacional Progresista.
El derrumbe de los partidos políticos, y organizaciones que fueron la dirección del movimiento de masas por décadas impacta en los dos regímenes del capitalismo: La democracia burguesa, y las dictaduras burguesas. Esto es así porque ambos regímenes se asientan en las direcciones del movimiento de masas, y si esos partidos y direcciones se derrumban, se derrumba todo el régimen político. Por ejemplo: La dictadura de Irán se asienta en el fundamentalismo islámico, la dictadura de Venezuela en el chavismo, y la dictadura de Cuba en el estalinismo. Al hundirse el estalinismo, el fundamentalismo islámico o el chavismo porque las masas los rechazan, entonces esas dictaduras comienzan a hundirse.
Lo mismo sucede con los regímenes democrático burgueses. Estos se asientan en partidos y direcciones en los que las masas ya no creen lo cual provoca un verdadero "terremoto" político, y hace entrar en crisis a los regímenes democrático burgueses. La ruptura de las masas con el régimen democrático burgués se expresa en que sectores de masas no concurren a votar y les dan la espalda a las elecciones burguesas. Una "ola abstencionista" recorre el mundo desde los años 2021 y 2022 cuando en altos porcentajes la población no concurrió a votar, o votó nulo, o blanco en Venezuela, Italia, Brasil, Perú, Irak, Chile, etc. o como los casos de EE.UU, y México donde la abstención alcanzó casi el 50%. En las elecciones regionales en Francia la abstención alcanzó niveles del 65,3% rangos históricos desde que en 1958 el general Charles de Gaulle fundó la V República.
La "ola abstencionista", es el producto de la revolución política. La crisis de la democracia burguesa provoca el surgimiento de gobiernos capitalistas muy débiles, electos por un porcentaje muy minoritario de la población, que deben gobernar en medio de una brutal crisis del capitalismo, lo que provoca una crisis y caídas de gobiernos en forma permanente. Esto provoca que la democracia burguesa se haya convertido en una caja de pandora para las clases dominantes, porque aún bajo el férreo control de los fraudes, y los antidemocráticos mecanismos electorales burgueses, puede ocurrir que un "don nadie" gane las elecciones superando a los partidos tradicionales como ya ocurrió con Beppe Grillo, Meloni, Milei, Bolsonaro, etc. personajes o "outsiders" que dos años antes de ser presidentes eran unos completos desconocidos.
A su vez, el hecho de que las masas del mundo comenzaron a darle la espalda a la propaganda de la burguesía, y de las organizaciones reformistas y ya no crean en los fraudulentos mecanismos de la democracia burguesa, es un avance de la conciencia de las masas, que pone en crisis al régimen democrático burgués, y a las organizaciones políticas que lo defienden, sobre todo a las organizaciones reformistas. Producto de esta situación, la revolución política ha abierto una grave crisis en el 99% izquierda mundial, que adoptó la estrategia reformista.
Por lo tanto, las luchas antiburocráticas contra el creciente carácter degenerativo de las burocracias contrarrevolucionarias que parasitan las organizaciones obreras, y de las organizaciones de izquierda que parasitan el marxismo, son entonces parte de la revolución política. De este modo, se desprende de esta tarea un conjunto de consignas políticas que surgen de la lucha contra la burocracia, el reformismo y el revisionismo de la izquierda reformista. Nuestro programa busca combinar permanentemente consignas democráticas, mínimas, transicionales y políticas que provienen de diferentes etapas de la lucha de clases, de años y siglos precedentes. A su vez, todo este programa está basado en la Teoría de la Revolución Permanente publicada por Trotsky en 1930, que veremos a continuación.
5- LA TEORíA DE LA REVOLUCIÓN PERMANENTE
La Teoría de la Revolución Permanente explica cómo se desarrolla la revolución que es un componente esencial de la historia, o sea del materialismo histórico. La revolución es un hecho objetivo, que sucede en forma permanente, y no depende de nosotros, es como la circulación de la sangre en el cuerpo humano, o la rotación de los planetas en el espacio, es un proceso objetivo y permanente, que al igual que cualquier otro proceso científico tiene sus leyes propias de funcionamiento. Como todo proceso objetivo, el desarrollo de la revolución escapa a nuestra voluntad subjetiva, es un hecho objetivo que ocurre independientemente de nosotros y nuestra voluntad.
Justamente, se trata de llevar este proceso hacia el triunfo, de eso se trata lograr que nuestra organización alcance influencia de masas. Pero que logremos influencia de masas es imposible si la organización no sabe, o no entiende que es la revolución, de que se trata, como funciona, cuáles son sus leyes. Trotsky publicó en 1930 la Teoría de la Revolución Permanente polemizando contra la "Teoría de la Revolución por Etapas" de Stalin y Bujarin.
Stalin y Bujarin plantearon que la revolución requería de una primera etapa de unidad con la burguesía, producto de que las condiciones en los países atrasados, o sea en la mayor parte del planeta, "no estaban maduras" para la revolución. Era una teoría para justificar la política de "Frente Popular" y unidad con la burguesía que Stalin y Bujarin impulsaban. Trotsky escribió la Teoría de la Revolución Permanente para liquidar la clasificación de países "maduros" y "no maduros" para la revolución. De ahí su famosa frase: "Los frutos de la revolución no sólo están maduros, sino que empiezan a pudrirse un poco".
La revolución es un hecho científico. Lejos de las románticas y candorosas miradas sobre la revolución que abundan en el terreno de la izquierda, para el marxismo la revolución es un hecho científico cuyas leyes deben ser estudiadas, elaboradas y actualizadas permanentemente. El objetivo de Trotsky cuando escribió la Teoría de la Revolución Permanente, fue sentar las bases de los estudios sobre la revolución, entendiendo que la revolución es el motor de la historia, y que el funcionamiento de ese motor tiene sus leyes. Justamente, se trata de llevar este proceso hacia el triunfo, de eso se trata lograr que nuestra organización alcance influencia de masas. Las tareas democráticas, mínimas, transicionales y políticas son como engranajes que hacen funcionar al motor que es la revolución. A su vez, la revolución es un motor que hace funcionar a la lucha de clases y a la historia, con lo cual la revolución es la base del materialismo histórico.
En la Teoría de la Revolución Permanente, Trotsky plantea de qué modo funcionan y se entrelazan entre sí las tareas democráticas, con las socialistas, es decir, las mínimas, y transicionales. Trotsky ubica la desigual y combinada interrelación dialéctica entre las tareas y revoluciones democráticas con las socialistas, con lo cual demuestra como el funcionamiento de la revolución es permanente. De ese modo demuele la teoría de la revolución por etapas y su categorización de países "maduros" y "no maduros".
6- LAS REVOLUCIONES DE FEBRERO Y OCTUBRE
La primera clasificación de las revoluciones, tareas y consignas la establecemos atendiendo a los factores objetivos, el desarrollo de las fuerzas productivas y la lucha de clases. Mientras que la segunda clasificación la establecemos por el factor subjetivo: Quien dirige la revolución, o sea el partido o dirección de las masas, que es la expresión de su conciencia.
De acuerdo a este concepto podemos clasificar a las revoluciones en dos grandes grupos:
1) Revoluciones de febrero
2) Revoluciones de octubre.
Ambas revoluciones son socialistas y obreras. La diferencia es que la revolución de febrero tiene una dirección reformista o no tiene dirección, mientras que la revolución de octubre tiene dirección revolucionaria. Ambos conceptos provienen de la Revolución Rusa que comenzó en febrero del 1917 con la caída del Zar, con una insurrección urbana sin dirección, que luego desembocó en la revolución de octubre dirigida por los bolcheviques apoyados en los soviets.
La Revolución de Febrero
La Revolución de Febrero es una revolución obrera y socialista por su contenido, porque es parte de la revolución mundial contra el capitalismo, y porque cuestiona el poder de la burguesía y su gobierno. Cumple tareas
democráticas, y políticas, porque conquista libertades, y derechos democráticos, y porque produce cambios en el régimen político del país donde se produce. Así lo plantea Nahuel Moreno: "… En realidad, febrero tiene una importancia fundamental y decisiva tanta como la que tuvo la conquista de los grandes sindicatos en la época reformista … Febrero es una revolución socialista, categóricamente socialista … El proceso transicional que lleva a la revolución de febrero le da enorme peso a las tareas democráticas. Pero esto no significa que sea una revolución democrático-burguesa…" (Tesis XV, "Una etapa de revoluciones de febrero y ninguna revolución de octubre")
En la revolución de febrero los trabajadores no son conscientes de la revolución que han llevado a cabo. Al carecer de una dirección revolucionaria creen que no es necesario hacer otra revolución para tomar el poder, por eso llamamos a la revolución de febrero como revolución socialista inconsciente. Pero objetivamente la revolución de febrero abre las puertas hacia la revolución de octubre porque plantea avanzar hacia la toma del poder.
Por esta razón, los partidos reformistas colaboran con el régimen burgués, intentando que la revolución de febrero no llegue a octubre, tratan de salvar al régimen burgués con una política de apoyo a la burguesía, y se oponen duramente a la lucha por llevar a cabo la revolución socialista. En la revolución de febrero el régimen político democrático burgués es débil porque tiene enfrente a la movilización de los trabajadores y el pueblo, y las instituciones que se forja el movimiento obrero y de masas en esa movilización.
Estos son los "soviets", es decir, los órganos de lucha y de poder del movimiento de masas como los soviets de obreros, campesinos y soldados, los sindicatos, o los comités de fábrica, asambleas, etc. Esos organismos que surgen son un poder "de hecho" que cuestiona al poder de la burguesía. Por eso se lo denomina poder dual, empieza a surgir un poder que desafía el poder del estado capitalista, son organismos que empiezan a tener poder, e incluso a veces más poder que el gobierno capitalista.
Los febreros recurrentes
La revolución de febrero aun cuando obtenga grandes triunfos, no soluciona nada de lo que necesitan los pueblos dado que el capitalismo continúa, lo cual origina febreros recurrentes. La revolución de febrero no solo se da en muchos países en esta etapa revolucionaria, sino que también se repite varias veces en un mismo país, en tanto no avance hasta octubre. Por eso debemos precisar más la caracterización de esta época como revolucionaria: es la etapa de las revoluciones objetivas, esté presente o no el factor subjetivo.
El ascenso revolucionario es tan grande que las revoluciones se producen, aun con factores subjetivos inmaduros. Las revoluciones de febrero caracterizan a esta etapa, y posiblemente seguirán caracterizándola durante mucho tiempo, mientras maduran las condiciones para las revoluciones de octubre. En realidad, las revoluciones de febrero son el prólogo de octubre, aunque el proceso se prolongue y muchas veces se frustre como ha sucedido en muchos casos.
La revolución de octubre
En octubre de 1917 se produjo la revolución mediante la cual los bolcheviques tomaron el poder. Por medio de una insurrección dirigida y organizada por el partido obrero marxista revolucionario, los bolcheviques ganaron la mayo-ría de los soviets y los condujeron a hacer una revolución contra Kerensky, es decir contra el régimen democrático burgués imponiendo que los soviets tomaran el poder. Fue definida por Trotsky como una revolución consciente. De esta forma, cambiaron el carácter del estado. A diferencia de la de febrero, con esta revolución no solo cambió el régimen político, sino también el estado: deja de ser un estado al servicio de la burguesía y nace un estado de la clase obrera apoyada en los campesinos y los soldados.
No es como febrero una revolución solamente política, sino también, una revolución social, pero igualmente como toda revolución social, la de octubre también es una revolución política. En la revolución de octubre no cambian solamente las clases sociales que dominan el estado, sino que inaugura un nuevo tipo de régimen, es decir cambia radicalmente las instituciones que gobiernan. Hasta octubre, gobernaban los partidos burgueses y pequeño- burgueses reformistas, apoyándose en el ejército burgués en crisis. A partir de octubre, desaparecen el ejército y la policía de la burguesía, dejan de gobernar los partidos burgueses y pequeñoburgueses reformistas y comienza a dirigir el estado una institución ultra- democrática que organizaba al conjunto de los explotados: los soviets de obreros, campesinos y soldados.
Y al frente de estos nuevos organismos o instituciones de estado se pone el partido bolchevique, que era un partido revolucionario, internacionalista y también profundamente democrático, donde todo se discutía y prácticamente nada se votaba por unanimidad. Es importante analizar entonces la relación entre las revoluciones de febrero y octubre. Por su dinámica de clase y por el enemigo que enfrentan, tanto febrero como octubre son revoluciones socialistas. La diferencia entre ambas radica en el distinto nivel de conciencia del movimiento de masas y, principalmente, en la relación del partido marxista revolucionario con el movimiento de masas y el proceso revolucionario en curso.
Dicho sucintamente, la revolución de febrero es inconscientemente socialista, mientras que la de octubre lo es en forma consciente. Podríamos decir coqueteando con Hegel y Marx, que la primera es una revolución socialista en sí, mientras que la segunda lo es para sí. El análisis clásico de
Trotsky y de nuestra Internacional ha sido que la revolución de febrero es la antesala de la revolución de octubre, y sin esta última no puede haber ruptura con la burguesía ni expropiación de la misma, y ni siquiera cumplimiento de las tareas democráticas que subsisten. Todas las revoluciones actuales son socialistas por el enemigo que enfrentan: La burguesía y su aparato estatal, y por el carácter de clase de quienes las hacen, los trabajadores.
El proletariado debido, por un lado, a la agonía del capitalismo, su putrefacción, el retroceso general que le provoca a la humanidad, y por el otro a sus prejuicios, bajo nivel político y la existencia de direcciones burocráticas y pequeñoburguesas que refuerzan dichos prejuicios y concepciones, se ve obligado a llevar a cabo una revolución de febrero como prólogo a la necesaria revolución de octubre. Hay dos errores que podemos cometer respecto a la relación entre las revoluciones de febrero y octubre. Uno es pensar que sólo habrá revolución cuando el proletariado industrial dirigido por su partido marxista la haga. Es una conclusión sectaria, que subestima todos los procesos revolucionarios que hoy vivimos, pero además que niega a la historia.
Si las únicas revoluciones que reconocemos como tales son las de octubre, veríamos un proceso de la lucha de clases totalmente paralizado, no habría ninguna revolución por ningún lado, porque aún no ha madurado la conciencia de los trabajadores. Se detendría la lucha de clases y los trabajadores no podrían avanzar en el logro de conquista alguna. Pero el proceso histórico nos indica que esto no es así, que las luchas revolucionarias de las masas siguen alcanzando grandes conquistas históricas, haciendo revoluciones triunfantes a pesar de su inmadurez.
Entonces podemos cometer un segundo error, y creer que las únicas revoluciones posibles son las de febrero. Sería una mirada pesimista. No hay ninguna razón para que no se produzcan nuevas revoluciones de octubre; los febreros madurarán en la conciencia del proletariado y, a su vez, esa maduración contribuirá al fortalecimiento de nuestros partidos. Así es como estos dos procesos, el triunfo de las revoluciones, junto a la maduración de la conciencia que ello conlleva, llevarán a la revolución de octubre.
Es una secuencia inevitable del ascenso revolucionario. Lo que sí debemos reconocer es que el triunfo de octubre es mucho más difícil que el de febrero; y también que las revoluciones de febrero se producen y avanzan más de lo que nosotros creíamos, debido a circunstancias objetivas. Pero de allí no podemos hacer retroceder el pensamiento marxista para teorizar que las revoluciones de febrero son las únicas que se pueden dar. Por otra parte, toda revolución de febrero que no se transforme en revolución de octubre degenera inevitablemente.
No hay revolución de febrero que pueda tener ritmo permanente porque el papel de las direcciones pequeñoburguesas y burocráticas que están al frente es siempre el mismo: Congelar el proceso de revolución permanente; frenar, enchalecar, derrotar al movimiento de masas. Por eso, toda revolución de febrero haya o no expropiado a la burguesía origina revoluciones de febrero recurrentes. Esto significa que la revolución de febrero no constituye una solución de fondo del proceso revolucionario. Siempre obliga a hacer nuevos febreros o grandes movilizaciones de masas para frenar el retroceso inevitable provocado por las direcciones traidoras.
7- LAS REVOLUCIONES DE FEBRERO DEL SIGLO XXI
Nahuel Moreno realizó un estudio sobre las revoluciones que dejó plasmado en el libro: "La Revoluciones del Siglo XX". A partir del desarrollo del proceso revolucionario en el siglo XXI, periodizamos y estudiamos las 3 oleadas en que se viene desarrollando el proceso revolucionario mundial en el actual siglo:
1) Primera Oleada (2010- 2015): Estalla el odio al capitalismo
La primera oleada revolucionaria emerge a partir del triunfo de la Guerra Revolucionaria de Liberación Nacional de Irak, la cual consistió en una guerra de guerrillas urbana que derrotó al Pentágono y a la OTAN, en combinación con la movilización de masas mundial y en EE.UU contra el intento del gobierno Bush de imponer una dictadura mediante el régimen de la "Ley Patriota". A su vez, el crack de Wall Stret y las Corporaciones Globales, hizo que millones se levantaran contra el capitalismo, y las consecuencias de la crisis mundial.
A partir de allí la 1era Oleada tuvo como hitos fundamentales la "Primavera Árabe" un complejo de revoluciones que comenzó en octubre del 2010 con el levantamiento del Campamento del Sahara Oriental, siguió con la Revolución de los Jazmines de Túnez, la revolución Blanca de Egipto, la revolución Libia, la revolución de las Cintas Rosas de Yemen, la revolución Siria, la revolución en Baréin, y se extendió a El Líbano, Irán, Irak, Argelia, Jordania, Mauritania, Sudán, Omán, Arabia Saudita, Somalia, Kuwait, Marruecos, etc. La "Primavera Árabe" incluyó caída de gobiernos, regímenes, y dictaduras de décadas. Procesos de auto- organización, guerras civiles, poder dual, crisis y división en los ejércitos, expropiaciones, democracia de consejos, movilizaciones de masas, huelgas generales, luchas armadas, surgimiento de nuevos estados y de nuevos ejércitos, que abarcó más de 20 países. La oleada continuó en 2011 en España con el movimiento de los "Indignados", en Portugal con el movimiento Gerão a Rasca, en China con las huelgas en Guandong, en EE.UU con Occupy Wall Street, en Grecia con las 11 huelgas generales y con el 15- O la primera movilización global contra el capitalismo el 15 de octubre del 2011.
En el 2013 la oleada mundial continuó en Estados Unidos con la movilización de masas de la población negra y el movimiento Black Lives Matters ("La vida de los Negros importa"), y en Siria con el levantamiento del pueblo kurdo que dio origen a Rojava. En 2014 la oleada revolucionaria encontró continuidad en Ucrania con la "Revolución de la Dignidad" que derribó la dictadura de Victor Yanukóvich, el estallido de la "Revolución de los Paraguas" en Hong Kong, la declaración de la independencia de Cataluña del Estado Español, y en Yemen con el triunfo de la "revolución del 21 de septiembre" que llevó a los Houtíes a la toma del poder.
En el 2015 el levantamiento de masas puso fin al gobierno capitalista de Dilma Roussef en Brasil. En resumen, todas estas luchas se profundizan reafirmando el carácter permanente de la revolución sin punto de retorno a la situación anterior. Toda esta 1era oleada revolucionaria tuvo un carácter predominantemente popular, urbano, juvenil, con una fuerte influencia de las corrientes autonomistas, horizontalistas, y el anarquismo del siglo XXI encabezadas por Tony Negri, el Sub Comandante Marcos, Michael Hardt, John Holloway, Heinz Dieterich, David Graeber o Murray Bookchin. El autonomismo mintió a los activistas planteando que se puede "Cambiar el Mundo sin tomar el poder", una propuesta infantil y utópica que es traidora, pacifista, y reformista porque fortalece a la burguesía al negarse a derrocarla..
Pero el autonomismo sufrió un brutal golpe con la 1era oleada revolucionaria porque los pueblos llevaron adelante la autodefensa y los levantamientos armados contra los estados y sus ejércitos desoyendo las charlatanerías "horizontales" y pacifistas del autonomismo. Esto produjo el eclipse de esta corriente y sus subsidiarias como el zapatismo, o las direcciones kurdas que se integran al régimen burgués en medio de una profunda crisis.
2) La Segunda Oleada Revolucionaria (2016- 2021): La lucha de los oprimidos
La 2da oleada tuvo como hitos fundamentales el estallido del movimiento mundial de las mujeres anticipado por las guerrilleras Kurdas de Rojava como parte de la "Cuarta Revolución" de las mujeres. Pero a la movilización global de las mujeres se sumó la lucha de las nacionalidades oprimidas, las razas oprimidas, los inmigrantes, los pueblos originarios, etc. entre los sectores más explotados y oprimidos en el mundo entero. La lucha de las mujeres se extendió como reguero de pólvora con el Movimiento Ni Una Menos de Argentina, las luchas de las mujeres en España por el
abolicionismo, en Chile con la puesta "Un violador en tu camino", las movilizaciones en México contra los feminicidios, el triunfo en Irlanda del aborto legal, la lucha en Polonia por el aborto legal, y el Movimiento Me Too en EE.UU, etc., entre otros.
Otros hitos fundamentales de la 2da oleada fueron el levantamiento del pueblo de Honduras contra el gobierno de JOH, de los jóvenes en Nicaragua contra la dictadura de Ortega en el 2018, el levantamiento de los chalecos amarillos en Francia en 2019, la revolución en Chile conocida como "Chile Despertó" del 2019 al 2021 que derrotó al régimen de los "30 años", el Paro Nacional en Colombia en 2019- 2021 que derrotó al régimen uribista, la revolución que provocó la caída del gobierno capitalista de Evo Morales en Bolivia en 2019, y la revolución que terminó con el gobierno de Lenín Moreno en Ecuador también en 2019.
En 2020 la oleada continuó en Estados Unidos con nuevas movilizaciones de Black Lives Matter que detonaron a partir del asesinato de George Floyd y extendió la lucha por la liberación de la raza negra a todos los continentes del mundo. En la 2da oleada comenzó la "Segunda Primavera Árabe" con los levantamientos en Irak, Irán y el Líbano, y la "Tercera Intifada", esta vez de los Palestinos que viven dentro de las ciudades de Israel con centro en Jerusalén y Cisjordania ocupada. La "Segunda Primavera Árabe" es un proceso revolucionario que cuestiona a los gobiernos fundamentalistas islámicos de Irán, de Irak y el Líbano, con un nuevo activismo joven que rompe con los líderes religiosos y lucha por el laicismo, cuestionando a la corriente fundamentalista islámica que actúa como dirección del movimiento de masas en la región de Medio Oriente.
La 2da oleada revolucionaria es un proceso urbano, que comenzó a ubicar en el centro a la clase obrera desarrollando los elementos y métodos del proletariado a partir de la irrupción de los chalecos amarillos en Francia, la huelga general en Bélgica, las huelgas de Amazon en Alemania, y la huelga general en la India en el año 2020, que fue la mayor huelga general de la historia. También en 2020 se produjo la revolución en Perú que derrocó en una semana a dos gobiernos capitalistas el de Martín Vizcarra y Peruanos por el Kambio (PPK), y el de Manuel Merino y el partido Acción Popular (AP).
Todo este proceso sufrió las sucesivas parálisis provocadas por la pandemia de Covid- 19, pero de conjunto significó una maduración y un avance en relación a la 1era ola, porque presentó una combinación de la actuación de la clase obrera con los demás sectores oprimidos como las mujeres, razas oprimidas, nacionalidades oprimidas como Cataluña, Palestina, y Ucrania, sexualidades oprimidas, y los pueblos originarios.
3) La Tercera Oleada Revolucionaria (2022 hasta hoy): Irrumpe la revolución política
La 3era oleada revolucionaria comenzó en marzo del 2022 con la derrota de Putin en su intento de tomar la capital de Ucrania en las batallas de Kiev, Summy, y Jarkiv a mediados de marzo del 2022. El triunfo del pueblo ucraniano impidió que Putin pueda tomar el control de Ucrania y llevó a los invasores a retirarse, limitándose a tener el control de los territorios ocupados. La revolución ucraniana retoma la senda de guerras revolucionarias como la guerra de Irak, la revolución de Rojava, de Yemen,
o de Siria que desarrolla una guerra de guerrillas urbana, de autoorganización armada en las ciudades en combinación con la lucha de un ejército de liberación nacional. La derrota de Putin ratificó el desarrollo de un proceso propio del siglo XXI, qué a la vez, como en el caso de Irak, Ucrania o la 3era Intifada reciben el apoyo de sectores de las masas movilizadas en todo el mundo.
Otro hito fundamental de la 3era oleada es que incluye las grandes huelgas de los grandes proletariados del mundo. En Estados Unidos las huelgas de actores y trabajadores de Hollywood, de trabajadores de hoteles y casinos en Las Vegas, de los portuarios y el triunfo de la huelga histórica de las automotrices "las 3 grandes" del sector Ford, Stellantis y General Motors.
A ese movimiento se sumaron las grandes huelgas generales, de ferroviarios, metalúrgicos y estibadores en Europa, como la huelga en Gran Bretaña, las movilizaciones en Francia en 2023 de trabajadores ferroviarios, y marítimos la huelga más importante en 30 años, las huelgas en Alemania del 2022 de los trabajadores portuarios de Hamburgo, Emden, Bremer, Bremerhaven, Brake y Wilhelmshaven, o la huelga general en Bélgica en 2022, así como las huelgas en Italia, España, en Noruega de los trabajadores del gas y el petróleo, y en Dinamarca de los trabajadores aeronáuticos. Y luego las grandes huelgas generales en Italia, Bélgica, y Portugal en 2025 contra los planes económicos de los gobiernos capitalistas.
La 3era oleada continuó con las protestas masivas en América Latina como las movilizaciones en Cuba contra la dictadura capitalista de Díaz Canel y el PC en el 2022, o en Panama, y Ecuador en 2023. En África se desarrollaron las manifestaciones en Ghana, Sierra Leona, Mozambique, Sudáfrica, Sudán, la huelga general en Túnez el 16 de julio del 2022, y la ola revolucionaria antiimperialista sobre todo anti francesa en la "Françafrique", que han ocasionado en Níger, Burkina Faso o Malí los golpes de estado.
En el sudeste asiático estalló en 2022 la revolución en Sri Lanka contra el clan Rajapaksa. En 2024 en Bangladesh la revolución triunfó derrotando la dictadura de Hasina, mientras que el 25 de agosto del 2025 triunfó la revolución en Indonesia contra el gobierno de Subianto. El 8 de septiembre del 2025 la revolución en Nepal que derribó al gobierno capitalista de K.P. Sharma Oli, y el maoísta Partido Comunista Marxista Leninista Unificado (CPN-UML) de Nepal.
Pero sin duda, los levantamientos de la 3era ola tienen su eje central en el levantamiento del pueblo palestino o 3era Intifada, que dio un salto cuando las milicias palestinas infligieron una derrota el 7 de octubre del 2023 al ejército de Israel. A partir del 7 de octubre la 3era Intifada adoptó un carácter de guerra civil abierta y declarada que impregna la situación mundial, impacta en todo Medio Oriente, y profundiza los procesos revolucionarios en todo el mundo.
La 3er oleada revolucionaria presencia una ubicación de la clase trabajadora claramente en el centro de la situación mundial, impregnando con su acción, métodos, y organizaciones todo el ascenso revolucionario. A su vez, la entrada en escena de los grandes proletariados, con sus métodos y acciones desarrolla el surgimiento de un nuevo activismo sindical global que lucha por afiliar y organizar a las bases obreras, al mismo tiempo que busca derrotar a la burocracia sindical, un desarrollo que es parte del proceso mundial de revolución política. El desarrollo de las 3 oleadas revolucionarias ha generalizado el proceso de las guerras revolucionarias. Tras la Guerra revolucionaria de Irak se continuaron desarrollando en las guerras revolucionarias de Rojava, Siria, Yemen, Ucrania, Palestina, etc.
Pero sin duda, el proceso que caracteriza definitivamente la 3er oleada revolucionaria es la revolución política. Ya hemos estudiado como la revolución política se "descongela" en el 2011, pero 10 años después a partir del 2021- 2022 comienza a golpear con fuerza a todas las viejas direcciones contrarrevolucionarias. Esto provoca un desarrollo de los procesos de auto- organización y auto- defensa, que denominamos "proceso de sovietización" que ha desarrollado en forma masiva el surgimiento de las "Primeras Líneas" en Chile, Hong Kong, Colombia y EE.UU.
También la revolución política desarrolla un proceso de radicalización política y giro a la izquierda en sectores de masas. Como parte de este proceso se desarrolla el surgimiento de un activismo y una vanguardia independiente de los grandes aparatos contrarrevolucionarios en todo el mundo, lo cual dio lugar al surgimiento de nuevos fenómenos como el surgimiento de la "Generación Z", o el resurgimiento de las Panteras Negras en EE.UU.
La revolución política expresa un avance en la conciencia de los pueblos del mundo, cuestión que se expresa en los grandes eventos revolucionarios del mundo que comienzan a desarrollar consignas que tienen cada vez más puntos de contacto con el marxismo, como las consignas "Palestina libre del río al mar", que incluye en una sola frase 2 consignas propias del marxismo como "Por una palestina laica, democrática y no racista", y "Por la destrucción del estado de Israel". En todos estos movimientos se desarrolla un potente y renovado interés de miles de activistas en el Marxismo, y la búsqueda de una alternativa revolucionaria.
8- CONTRARREVOLUCIÓN Y REACCIÓN
El proceso opuesto a la revolución es la contrarrevolución. Y el proceso opuesto a la reforma es la reacción. La burguesía puede responder a las revoluciones de dos maneras diferentes: La Contrarrevolución y la Reacción. Por ejemplo, si se da un golpe de estado, la burguesía aplasta a los trabajadores y el pueblo, asesina, masacra, persigue encarcela activistas, e impone una dictadura que suspende derechos, libertades, y garantías, es una contrarrevolución.
En cambio, si la burguesía propone un "Acuerdo de Paz", convoca a elecciones, llama a los partidos políticos, llama a Constituyente, busca una "concertación" con las organizaciones obreras y populares eso es reacción. Llamamos a esta política la política de "reacción democrática". Es la política que impulsan las organizaciones de la Internacional Progresista (IP), frente a las revoluciones cuando piden elecciones. Por ejemplo, Petro en medio de las movilizaciones en Colombia llamaba a llevar "la lucha de las calles a las urnas".
Son dos maneras diferentes que tiene la burguesía para enfrentar las revoluciones, y las luchas de las masas. Un ejemplo de contrarrevolución en la invasión de Putin en Ucrania. Como respuesta a la revolución del pueblo Ucraniano Putin lleva adelante una invasión militar, masacres brutales como las de Bucha, bombardeos a la población civil, etc. Putin busca aplastar militarmente a la revolución para reinstalar una dictadura, eso es contrarrevolución. En cambio, una política diferente es la de los gobiernos capitalistas de Ecuador, o de Panamá, frente a la lucha y levantamientos de los pueblos proponen "Mesas de Negociación", "Acuerdos", etc. eso es una política de reacción democrática.
Como producto de las contrarrevoluciones triunfantes surgen los regímenes totalitarios como el de Pinochet, Videla, Hitler, o Franco, se pasa a un régimen fascista o bonapartista que aplasta al movimiento obrero con métodos de guerra civil. Y como producto de la reacción surgen los regímenes democrático– burgueses, cuando la burguesía responde a las revoluciones convocando a elecciones, con urnas, campañas electorales, candidatos, elecciones de parlamentarios, etc. con el objetivo de desviar la revolución.
Tanto la contrarrevolución como la reacción son políticas pérfidas hacia el movimiento de masas, que debemos denunciar implacablemente. La contrarrevolución busca derrotar a las masas e impedir su lucha por muchos años, mientras que la reacción busca engañar a las masas desviando sus luchas, haciendo creer a las masas que con elecciones sus problemas se van a solucionar.
Pero es un error creer que Contrarrevolución y Reacción son términos absolutos. En la Contrarrevolución predominan los métodos dictatoriales, la represión, la quita de libertades, pero puede ocurrir que la dictadura combine la represión con algunas "aperturas" o "reformas" para desviar la lucha. También lo contrario, la política de reacción no significa que no hay represión, al contrario, en los regímenes "democráticos" si bien predominan los métodos de la negociación y el engaño, también hay represión y ataques violentos o recortes de libertades.
Es decir, en la lucha de clases las políticas Contrarrevolucionarias, y Reaccionarias se combinan permanentemente. Pero, así como es importante comprender que se combinan, tenemos que comprender que Contrarrevolución, y Reacción son políticas diferentes, y no las podemos confundir, porque podemos caer en el oportunismo, o en el ultraizquierdismo. Por ejemplo, cuando Putin invade Ucrania, las masas se movilizan reclamando armas, quieren evitar ser aplastadas, asesinadas, entonces toda consigna de "Paz" de "Negociación" como levantaron muchos grupos de izquierda es equivocada, reclamamos armas, el llamado a los preparativos para enfrentar al ejército invasor, evitar las masacres, allí la consigna de Paz no tiene nada que ver con la realidad, las masas nos repudiarían por oportunistas.
Y también lo contrario, no debemos confundir una política reaccionaria con una dictadura. Muchos grupos de izquierda dicen que Bolsonaro, o Donald Trump, o Macri en Argentina, o Piñera en Chile son fascistas. Eso es también equivocado y puede llevarnos a un grave error, No podemos confundir una política, o un régimen Contrarrevolucionaria, con una política o un régimen Reaccionario, por más que su ideología sea profundamente reaccionaria. Si gobiernan con el Parlamento, con elecciones, y hay libertades democráticas no son regímenes fascistas, y su política es reaccionaria.
Entonces, la reacción democrática, son los procesos en que la burguesía intenta desviar y frenar la revolución ilusionando a las masas con el mecanismo de la democracia burguesa. Es cierto que su objetivo es contrarrevolucionario, pero no se trata de una contrarrevolución, precisamente porque no cambia radicalmente el régimen. Intenta frenar la revolución a través de maniobras, aprovechando las ilusiones democráticas de las masas, y eventualmente reprimiéndolas, pero siempre dentro de la legalidad democrático— burguesa. No destruye el régimen democrático— burgues sino que se apoya en él. Por eso no es una contrarrevolución.
En adelante lo denominaremos reacción democrático— burguesa. La Contrarrevolución destruye al régimen democrático burgués, y lo suplanta por una dictadura. Para cambiar de régimen político y retroceder a un régimen más retrógrado se hace necesario una derrota de las masas. La política Contrarrevolucionaria, o la Reaccionaria dependen de la lucha de clases para imponerse





