¿Hay o no hay revoluciones en el Siglo XXI?

Por Alejandro Benedetti- La Marx International
Una marea revolucionaria recorre el mundo con levantamientos de masas en Europa encabezados por los pueblos de Francia, España, Portugal, Italia, Albania, Bélgica, Grecia, Serbia, y la guerra de liberación nacional de Ucrania. En Estados Unidos con las movilizaciones contra ICE en Minnesota o el movimiento "No Kings". En los países pobres con la Intifada Palestina, la 1era y 2da Primavera árabe, Nepal, Bangladesh, Sri Lanka, Marruecos, Bulgaria, Turquía, Perú, la lucha contra las dictaduras de Venezuela y Cuba, Siria, la revolución de los Houties en Yemen, la lucha de los kurdos, las movilizaciones la India, etc. Estos procesos muestran que el siglo XXI está lejos de ser una época sin revoluciones. Las revoluciones provocan pánico en las clases dominantes que las denominan "caos", "terror", y su política es sacar las tropas a las calles o declarar el estado de sitio como hacen los gobiernos de Italia o Francia frente a los procesos revolucionarios que se están desarrollando en Europa sobre los que puedes leer haciendo click aquí.
Sin embargo para el 99% izquierda mundial las revoluciones en el siglo XXI no existen. Cuando estos procesos estallan hablan de "rebeliones", "motines", o "revueltas", y se niegan a definirlas como revoluciones. En verdad, e independientemente de lo que digan los dirigentes de los grupos del 99% de la izquierda mundial, a lo largo del siglo XXI y desde el año 2011 se vienen desarrollando 3 oleadas revolucionarias con innumerables revoluciones que han provocado la caída de gobiernos, caída de planes económicos, derrotas de primeros ministros, caída de dictaduras, crisis en los ejércitos y toda clase de crisis en los regímenes políticos que suceden permanentemente y caracterizan la situación política mundial.
Los subjetivistas: Un retroceso del Marxismo a Hegel
Desde una perspectiva marxista, las revoluciones son procesos objetivos, enraizados en contradicciones materiales y en la lucha de clases, que pueden estallar incluso sin la presencia previa de un partido revolucionario. Pero para los dirigentes del 99% de los grupos de izquierda, estos procesos revolucionarios no pueden ser catalogadas como tales porque carecen del ·"factor subjetivo", es decir, no tienen a su frente consignas, ni programa, ni un partido revolucionario. Los "subjetivistas" ponen el acento en los factores "subjetivos" o "sujetos" la "ideas" o "ideologías" para definir los procesos de la lucha de clases.
En el terreno del Marxismo llamamos "sujetos" o "factor subjetivo" a los partidos y organizaciones que intervienen en los procesos de la lucha de clases, sus programas, "consignas" e "ideología". Los dirigentes del 99% de los grupos de izquierda definen los procesos según las cuestiones "subjetivas" como la ideología, las personas, o los grupos políticos intervinientes, y si no existe un partido revolucionario marxista o trotskista encabezando la revolución, los "subjetivistas" dan su sentencia: "Eso no es una revolución". No importa que haya caído un gobierno, un régimen, que haya insurrecciones, o enfrentamientos armados, nada de eso importa para los dirigentes del 99% de la izquierda mundial.
Eso deja en evidencia como los dirigentes del 99% de los grupos de la izquierda mundial han roto con el marxismo. El Marxismo como ciencia, es materialista. Estudia la realidad concreta: crisis económicas, opresión nacional, explotación laboral, lucha de clases, instituciones y regímenes. La lucha de clases es un evento objetivo, material que sucede independientemente de la voluntad de los partidos y organizaciones. Debido a la enorme crisis que atraviesa el capitalismo, todo el tiempo los gobiernos y regímenes capitalistas empujan a las masas a la acción directa, y esos estallidos pueden ser explosivos, y contradictorios pero son expresiones concretas y objetivas de la lucha de clases. Por eso la ciencia marxista se denomina materialismo histórico, porque estudia los fenómenos objetivos, materiales, concretos.
Cuando Marx y Engels rompieron con el "idealismo" de Hegel, criticaron a los hegelianos por argumentar que lo fundamental en el desarrollo histórico era el desarrollo de lo "subjetivo" de las "ideas", el mundo intelectual del choque de las "ideologías". Contra el pensamiento hegeliano de que la historia y el mundo era un movimiento de "ideas", y "subjetivo", Marx y Engels, plantearon que la base de la comprensión de la historia y la realidad política no es lo "subjetivo", ni las "ideas", sino lo objetivo y "material", la economía y la lucha de clases, por eso denominaron "materialismo dialéctico" a la corriente que fundaron, en oposición a la "dialéctica idealista" de Hegel.
Los dirigentes del 99% de la izquierda mundial que definen las revoluciones del siglo XXI por el factor "subjetivo", por los "sujetos" y las "ideas" levantan una posición pre- marxista. Retroceden a los principios del siglo XIX y presentan una postura "hegeliana", "subjetivista", que en definitiva es la ideología oficial burguesa, por lo cual terminan rompiendo con el marxismo. Se cumple así la ley inexorable de que todo lo que no avanza, retrocede: Al adoptar una postura "hegeliana" "subjetivista", "burguesa" los dirigentes de los grupos del 99% de la izquierda mundial en lugar de pasar de la educación media a la universitaria, retrocedan al jardín de infantes o kindergarden hegeliano de principios del siglo XIX.
León Trotsky contra los "subjetivistas hegelianos"
León Trotsky enfrentó violentamente a los "subjetivistas" y a todos aquellos que despreciaban las revoluciones de las masas: "... Los abogados y los periodistas ... han gastado grandes cantidades de tinta en demostrar que el movimiento de Febrero ... no fue en rigor más que un motín de mujeres, transformado después en motín militar. También Luis XVI se obstinaba en creer en su tiempo que la toma de la Bastilla no era más que un motín, hasta que las cosas se encargaron de demostrarle de un modo harto elocuente que se trataba de una revolución ... Los que salen perdiendo con una revolución rara vez se inclinan a llamarla por su nombre ... Los privilegiados de todos los siglos y sus lacayos intentan, invariablemente, motejar de motín, sedición o revuelta de la chusma a la revolución ..." (León Trotsky. ¿Quien dirigió la Revolución de Febrero? Historia de la Revolución Rusa)
En el mismo texto, la Historia de la Revolución Rusa, Trotsky plantea: "La historia de las revoluciones es para nosotros, por encima de todo, la historia de la irrupción violenta de las masas en el gobierno de sus propios destinos" -Capitulo VIII) Es decir para Trotsky, y para todo el marxismo, la definición de la revolución es un hecho objetivo, es cuando "las masas irrumpen" y cuestionan los gobiernos, los regímenes y los planes de las clases dominantes. Esa irrupción es un cuestionamiento objetivo, material, concreto al sistema capitalista, con lo cual siguiendo el método de Trotsky para definir una revoluci´ón como tal, no tomamos en cuenta las consignas, ni los sujetos, ni las ideologías. Lo que tomamos en cuenta es el hecho objetivo de la "irrupción de masas", independientemente de las formas que pueda asumir dicha irrupción.
Las "irrupciones" de las masas pueden asumir diversas formas. Por ejemplo, en 1936 se produjo en Francia una huelga de brazos caídos que alcanzó las 700 fábricas. Frente a los acontecimientos León Trotsky planteó: "Las palabras "revolución francesa" pueden parecer exageradas. ¡Pero no! No es una exageración. Es precisamente así que nace la revolución. En general, no pueden nacer de otro modo. La revolución francesa ha comenzado" (León Trotsky- "¿Adonde va Francia?". 1936). Y así como en 1936 la revolución asumió en Francia la forma de una huelga de brazos caídos, puede ser un levantamiento de masas que derroca a un gobierno como en Sri Lanka, Perú, España o Bangladesh, o una insurrección armada como en Irak, Ucrania, Palestina o Yemen, donde un ejército de liberación nacional lleva adelante una lucha armada apoyado en el movimiento de masas contra la ocupación o agresión de un estado opresor. O puede adoptar las formas de movilizaciones con fenómenos de autoorganización o autodefensa como en las primeras línea de Chile, Colombia, Ucrania, Black Lives Matter en EE.UU, o Hong Kong, etc.
Es decir, las formas que puede alcanzar esa "irrupción" son innumerables. Independientemente de las formas que asuma esa "irrupción de las masas", los marxistas la definimos como una revolución. Una vez que ubicamos la definición de la revolución en base a los hechos objetivos, materiales queda entonces por ubicar cual es la importancia del "factor subjetivo", es decir, los partidos, organizaciones, programas, consignas e ideologías que entran en pugna en el proceso revolucionario. Y por otro lado, queda por evaluar como ese factor subjetivo, se relaciona con el factor objetivo de la revolución. Leòn Trotsky, en su elaboración sobre la Teoría de la Revolución Permanente trabajó sobre la importancia del "factor subjetivo" en la revoluciones.
León Trotsky coloca la importancia del factor subjetivo
León Trotsky ubicó claramente que la revolución es un hecho objetivo, la "irrupción" de las masas en la batalla por sus propios destinos. Pero entonces, ¿Que rol cumple el llamado "factor subjetivo"? León Trotsky elaboró sobre la articulación del factor objetivo con el subjetivo en la teoría de la revolución permanente, mostrando que el factor subjetivo o el problema de la dirección revolucionaria tiene una importancia fundamental en su articulación con el factor objetivo. ¿En que sentido le otorga Trotsky la importancia? Para Trotsky, el factor subjetivo no define si existe una revolución o no porque eso es un elemento "objetivo", que no depende de los sujetos, pero para Trotsky el "factor subjetivo" resulta fundamental porque define la dinámica del factor objetivo, es decir, de la revolución. El factor subjetivo determina hacia donde va la revolución y que objetivos consigue.
Trotsky alertaba que toda revolución enfrenta el desafío de imponer un gobierno obrero y popular y para lograr ese objetivo deben tener a su frente a una dirección revolucionaria. "Sean las que fueren las primeras etapas episódicas de la revolución en los distintos países, la realización de la alianza revolucionaria del proletariado con las masas campesinas sólo es concebible bajo la dirección política de la vanguardia proletaria organizada en Partido Comunista. Esto significa, a su vez, que la revolución democrática sólo puede triunfar por medio de la dictadura del proletariado ... (León Trotsky. "¿Qué es la revolución permanente? (Tesis fundamentales- 1930)
Es decir, según Trotsky para imponer la "dictadura del proletariado", o sea, decir el gobierno obrero y popular, la revolución debía se conducida por la "la vanguardia proletaria organizada en Partido Comunista". Es necesario aclarar que cuando Trotsky hablaba del Partido Comunista (PC) se refería a los PC's de 1930 que todavía eran partidos revolucionarios, no debemos confundirlos con los actuales "Partidos Comunistas" stalinistas que defienden el capitalismo. Es decir, Trotsky dejó bien claro que la revolución, esa "irrupción" objetiva de las masas, ese "factor objetivo" solo puede alcanzar el objetivo del gobierno obrero y popular si se combina con un factor de tipo "subjetivo", muy específico que es el partido revolucionario. De ese modo León Trotsky dejó claro el rol que cumple el "factor subjetivo" en la revolución: Define sus alcances. Si tiene una dirección revolucionaria, la revolución puede terminar imponiendo un gobierno obrero y popular, pero si no tiene una dirección revolucionaria la revolución podrá lograr muchas cosas, pero no podrá imponer el poder de la clase trabajadora.
Esta elaboración de León Trotsky empezó a actuar como una ley de las revoluciones, y comenzó a precisar la relación entre los factores "objetivos" y "subjetivos" de la revolución. León Trotsky fue perseguido y asesinado lo que le impidió continuar con su elaboración política lo que dejó muchas cuestiones por resolver en la Teoría de la Revolución Permanente. Por ejemplo: Si para que una revolución imponga un gobierno obrero debe tener a su frente a un partido revolucionario ¿Que ocurre con las revoluciones que no tienen como dirección a partidos revolucionarios? ¿Como definimos los marxistas a esas revoluciones? Nahuel Moreno continuó la elaboración que dejó abierta León Trotsky y comenzó a elaborar para responder a esta cuestión, analizando los acontecimientos y las grandes revoluciones que ocurrían en la posguerra del siglo XX.
Nahuel Moreno: La revolución de Febrero
En el siglo XX, se produjeron grandes revoluciones como la derrota de los Nazis, la revolución Yugoeslava, la China, la de Corea, o la de Vietnam, entre otras. Ninguna de esas revoluciones fueron dirigidas por un partido revolucionario sino por direcciones stalinistas o pequeñoburguesas. Aún así, fueron grandes revoluciones que derribaron regímenes burgueses e incluso llegaron a expropiar a la burguesía. A esas revoluciones ¿Cómo las categorizamos? Para resolver este otro aspecto de la relación entre los factores objetivos y subjetivos de la revolución, Nahuel Moreno planteó que el estudio de la mecánica de la Revolución Rusa, nos permite resolver el problema.
En 1957, cuando Moreno llevó cabo esta elaboración, la Revolución Rusa había sucedido hacía sólo apenas 40 años como un proceso en el cual hubo primero una revolución en febrero que derrotó al Zar, y abrió las puertas de la revolución obrera. Luego se desarrolló un interregno en el cual maduraron las condiciones subjetivas, se fortalecieron los organismos de poder dual, la clase obrera hizo la experiencia con los oportunistas en un proceso que desembocó en la revolución de Octubre la cual fue dirigida por un partido revolucionario. Habiendo observado el curso de las primeras revoluciones de posguerra, Moreno concluyó que al no existir un partido revolucionario a escala mundial, las revoluciones se desarrollan con la misma mecánica de la Revolución Rusa, es decir, comenzando con "revoluciones de febrero", continuando con un interregno que no necesariamente debía ser el mismo en cantidad de tiempo que en la Revolución Rusa, podría ser de meses o años dependiendo del ritmo de maduración de las condiciones subjetivas, para luego dar lugar a Octubre.
Así lo explica Nahuel Moreno: "La revolución húngara y polaca han planteado un gran problema teórico y, a mi juicio, lo han solucionado: la revolución política tendrá al igual que las revoluciones clásicas, su revolución de febrero y su revolución de octubre, y un interregno de poder dual. Es decir, la revolución política es igual, en su mecánica, a la revolución social" (Nahuel Moreno- La Revolución
Permanente en la Posguerra. 1953) Nahuel Moreno actualizó la elaboración de Trotsky sobre la revolución permanente y planteó al igual que Trotsky, que todo el tiempo se desarrollan revoluciones, en forma objetiva, independientemente de nuestra voluntad. Pero al no tener a su frente a una dirección revolucionaria la revolución que se produce es de Febrero, una revolución que va contra el capitalismo pero es "inconscientemente" socialista.
Es decir, las masas hacen una revolución, pero no tienen consciencia plena de que están luchando contra el capitalismo o que están protagonizando una revolución. Aún así con su lucha logran inmensas conquistas, tiran abajo regímenes dictatoriales, obtienen libertades democráticas, derrumban planes económicos, frenan el ataque a sus conquistas económicas, derrumban gobiernos con lo cual liquidan funcionarios e instituciones anti- obreras, superan y destruyen a las viejas direcciones y la burocracia sindical lo que desarrolla la revolución política. Es decir, las revoluciones de Febrero provocan un grave daño al estado burgués, sus instituciones y régimen político y los partidos que lo integran. Esas conquistas que logran las revoluciones de Febrero, preparan las condiciones para la revolución de Octubre.
Así lo explica Nahuel Moreno: "En realidad, febrero tiene una importancia fundamental y decisiva, tanta como la que tuvo la conquista de los grandes sindicatos en la época reformista ... Febrero es una revolución socialista, categóricamente socialista, que destruye el aparato estatal capitalista" (Actualización del Programa de Transición- Nahuel Moreno) La revolución de Febrero es para Nahuel Moreno la puerta de entrada a la revolución de Octubre. La revolución de Octubre no es inexorable, ni inevitable, puede ocurrir o no, depende de como maduren los "factores subjetivos", pero la revolución de Febrero ha abierto las puertas para que se pueda pelear por ella. Entonces Nahuel Moreno categorizó la existencia de dos revoluciones revoluciones diferentes determindas por el "factor subjetivo": Febrero, es una revolución que no tiene una dirección revolucionaria, y Octubre si tiene una dirección revolucionaria. Por lo tanto Octubre es entonces, una revolución socialista "consciente", que la clase obrera lleva adelante "para sí".
Las relaciones entre las revoluciones de Febrero y Octubre
Ambas revoluciones Febrero y Octubre están profundamente entrelazadas, ambas van contra el capitalismo, ambas son socialistas, pero se diferencian por la cuestión "subjetiva" ya que mientras Febrero no está dirigida por un partido revolucionario, Octubre si tiene a su frente a un partido revolucionario. Esta elaboración que Nahuel Moreno desarrolló en el siglo XX, nos permite comprender las revoluciones del siglo XXI. Al no existir hoy en el mundo una organización revolucionaria de masas, todas las revoluciones que se desarrollan en el siglo XXI son de Febrero, porque no están dirigidas por un partido revolucionario, son revoluciones que logran grandes conquistas pero no imponen un gobierno y popular. Puedes leer mas sobre el trabajo de Nahuel Moreno en referencia las revoluciones de Febrero haciendo click aquí.
Sin embargo cabe recalcar que desde el momento en que Nahuel Moreno hizo esta elaboración que es en plena posguerra del siglo XX en relación al siglo XXI, el panorama del capitalismo- imperialista y la situación mundial han cambiado totalmente. Fundamentalmente han cambiado dos cosas: En el momento en que Nahuel Moreno comenzó a elaborar sobre las revoluciones de Febrero se desarrollaba en la posguerra del siglo XX un "boom" económico del capitalismo. Y en segundo lugar, en ese momento de la posguerra los aparatos contrarrevolucionarios como la socialdemocracia, el stalinismo, o los movimientos nacionalistas burgueses eran poderosos, gozaban de una enorme fortaleza y la mayoría del activismo mundial militaba dentro de esas organizaciones. Esa situación ha cambiado totalmente en el siglo XXI.
Las revoluciones de Febrero transitan en el siglo XXI un marco completamente diferente y esos dos elementos ya no existen mas. Hoy las revoluciones de Febrero se desarrollan en el marco de una crisis mundial histórica del capitalismo y un derrumbe y crisis de la socialdemocracia, el stalinismo y todas las viejas direcciones del movimiento de masas en el siglo XX, proceso que comenzó con la caída del Muro de Berlín y denominamos "revolución política". Estos dos elementos han llevado a su máxima potencialidad a las revoluciones de Febrero en su carácter de proceso que abre las puertas a que maduren las condiciones para Octubre, lo cual tiene un enorme impacto en la tarea de construcción del partido revolucionario. Las caída de los viejos aparatos debilita la política del "socialismo en un solo país", el "frente popular", la "colaboración de clases" y todas las políticas que los revolucionarios venimos enfrentando desde hace décadas. A su vez, estas tendencias fortalecen la Teoría de la Revolución Permanente, el Programa de Transición y genera mejores condiciones para la reconstrucción del trotskismo ortodoxo.
Una conclusión resulta clara a la luz de los acontecimientos del siglo XXI. El trotskismo ortodoxo, y el partido revolucionario necesita para su desarrollo de las revoluciones de Febrero, porque estas revoluciones le permiten a las masas del mundo avanzar en su conciencia, sacar conclusiones, hacer la experiencia con sus direcciones, debilitar a los regímenes y estados capitalistas, a la vez que fomentan el surgimiento de miles de nuevos activistas y le permite al partido revolucionario captar a valiosos dirigentes y militantes o activistas que se desprenden de las direcciones reformistas, o surgen en medio de las revoluciones. Esta potencialidad de permitir la maduración de la condiciones subjetivas está en el siglo XXI mas desarrollada que nunca, pero siempre fue la característica de las revoluciones de Febrero en el siglo XX. El ejemplo mas claro, célebre e histórico es el de las relaciones entre Lenin y Trotsky. Antes del triunfo de la revolución de Febrero en Rusia, Trotsky estaba alejado de Lenin y el Partido Bolchevique, incluso enemistados, pero tras el triunfo de la revolución de Febrero, Trotsky sacó la conclusión de que debía unirse con Lenin e incorporarse al partido Bolchevique. Y fue incorporado por Lenin directamente a su máxima dirección.
Así como la revolución de Febrero modificó para siempre las relaciones entre Lenin y Trotsky, el mismo proceso se da hoy entre miles de dirigentes y activistas de todo el mundo, salvando las distancias con la estatura de esos dos grandes dirigentes del marxismo. Hasta tal punto las revoluciones de Febrero permiten que madure el factor subjetivo que se puede establecer prácticamente una ley: Sin revoluciones de Febrero no se puede construir el partido revolucionario. Sin revoluciones de Febrero el partido revolucionario puede existir, pero nunca saldrá de su estado embrionario, son las revoluciones de Febrero las que hacen posible el desarrollo y maduración del partido revolucionario.
A su vez, debido a que las revoluciones de Febrero no pueden imponer un gobierno obrero y popular, y el hecho de que el capitalismo se hunde en una crisis sin precedentes, lleva a que estas revoluciones puedan volver a repetirse con nuevos episodios. La burguesía y la reacción intervienen para frenar, derrotar o congelar las revoluciones de Febrero conscientes del peligro que significan, para que no maduren las condiciones de la revolución. Al no resolverse los problemas que dieron origen a la revolución y hasta en muchos casos agravarse, sucede lo que Nahuel Moreno llamó "febreros recurrentes". Es decir, la revolución de Febrero vuelve a repetirse en varias ocasiones, a veces en un intervalo de muchos años entre una revolución y otra, a veces en intervalos mas cortos de tiempo.
La categorización de las revoluciones en "revoluciones de febrero", y "revoluciones de octubre" cuya diferencia es el factor subjetivo, es el mayor y más trascendental aporte de Nahuel Moreno a la Teoría de la Revolución Permanente de Trotsky. Esta categorización permite comprender todas las revoluciones del siglo XX, y las actuales revoluciones del siglo XXI. Sin embargo, queda pendiente una pregunta fundamental de cara a las revoluciones que están sucediendo en el siglo XXI: ¿Cómo hacemos para que las revoluciones de Febrero del siglo XXI se transformen en revoluciones de Octubre?
Agrupar a los revolucionarios para intervenir en las revoluciones del siglo XXI
La ausencia de un partido revolucionario mundial fue definida por León Trotsky como "crisis de dirección revolucionaria", una crisis que comenzó cuando el stalinismo copó la URSS, se apoderó y disolvió la III Internacional, sumado al hecho de que el revisionismo destruyó la IV Internacional. La desaparición de la III y IV Internacional dejó al proletariado mundial sin dirección, pero las revoluciones de Febrero del siglo XXI al lograr enormes conquistas y desarrollar la revolución política están sentando las bases para la resolución de esa crisis. Aún así, es fundamental dejar claro que la crisis no se resuelve sola, automáticamente, se hace necesario una tarea subjetiva, una orientación de reagrupamiento de los cuadros y militantes revolucionarios, marxistas del mundo para conseguir avanzar en construir el partido revolucionario mundial, y superar la crisis de dirección revolucionaria.
De ese modo, construyendo una dirección revolucionaria a nivel mundial, una estructura de cuadros que defienden los postulados del marxismo para luchar por la dirección de los procesos revolucionarios, podremos lograr que las revoluciones de Febrero se transformen en revoluciones de Octubre. Para conformar esa estructura de cuadros a nivel internacional un requisito resulta fundamental: La batalla contra el reformismo y el revisionismo. Es imposible avanzar en la construcción de un partido revolucionario sin dar la lucha teórica, y política contra las direcciones reformistas, sus política traidoras de conciliación de clases y las ideologías falsas que llevan al movimiento de masas. Sin esa batalla, como la que Lenin y Trotsky dieron contra los mencheviques y socialrevolucionarios en la Revolución Rusa, es imposible llevar adelante el reagrupamiento de los revolucionarios.
Los dirigentes de los grupos del 99% de los grupos de la izquierda mundial niegan la existencia de las revoluciones de Febrero, como parte de si integración a la estrategia de la Internacional Progresista. Los dirigentes de los grupos le bajan el precio, y descalifican a los procesos revolucionarios para terminar apoyando a los "progresistas" como Zohran Mamdani, Bernie Sanders, Ocasio Cortez, Pedro Sanchez, Jeremy Corbyn, en África Cyril Ramaphosa, en el sudeste asiático Muhammad Yunus, Anwar Ibrahim, Pita Limjaroenrat, en America Latina Lula, Claudia Scheinbaum, Petro, Cristina Kirchner, o Boric. Los grupos que rompen con el marxismo brindan apoyo político llamando a votar a estos dirigentes políticos, o apoyan medidas de sus gobiernos burgueses
Los dirigentes de los grupos del 99% de los grupos de la izquierda mundial reconocen a la democracia burguesa como su campo de acción principal. Adoptan una estrategia electoralista, que se hace visible cuando dan prioridad a las campañas electorales de la democracia burguesa, la línea de crear "figuras públicas" y candidatos bajo la lógica del marketing burgués. Priorizan la propaganda electoral y adoptan los métodos de la burguesía para la preparación y presentación de candidatos en la democracia burguesa. Es decir, el 99% de los grupos de izquierda niegan las revoluciones para desarrollar una estrategia socialdemócrata y reformista.
El primer paso para llevar adelante el desafío de agrupar a los revolucionarios es precisamente el reconocimiento de las revoluciones del siglo XXI. Estas revoluciones de Febrero sólo son reconocidas como tal por una sola corriente en el mundo: El trotskismo ortodoxo, la corriente que sostiene la elaboración de Nahuel Moreno sobre las revoluciones de Febrero lo cual nos permite abordar y comprender el carácter revolucionario de los procesos del siglo XXI, entender su dinámica, sus límites y sus potencialidades. No existe ni existirá jamás una revolución lineal, o sin contradicciones. En todas habrá y hay idas y vueltas, marchas y contramarchas, triunfos y derrotas, pero nada de este camino difícil borra el carácter objetivo de los levantamientos ni su importancia histórica.
Reconocer las revoluciones del siglo XXI implica analizarlas críticamente: sus demandas, sus sujetos sociales, sus formas de organización y sus resultados. Solo a partir de ese análisis materialista es posible extraer lecciones estratégicas, construir organizaciones revolucionarias enraizadas en la clase trabajadora y preparar nuevas oleadas de lucha que puedan ir más allá del cambio de gobierno hacia la abolición del capitalismo. La Marx International saluda las revoluciones del siglo XXI de Nepal a Francia, desde la Intifada Palestina hasta Bangladesh, desde Ecuador a Yemen y te convoca al reagrupamiento mundial de los revolucionarios para construir partidos revolucionarios en los 5 continentes. Este es el camino que trazamos para intervenir en las Revoluciones del Siglo XXI con el objetivo de la lucha por el Socialismo Global.




