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Ni Lula, ni Bolsonaro: Abstención y voto nulo en la segunda vuelta

10.10.2026

Por Hernan Corbalan-A Marx Brasil (Para leer el original en portugues de La Marx Brasil haz click aquí)


El resultado de las elecciones de 1era vuelta en Brasil desataron importantes conclusiones, y un profundo debate entre los activistas en todo el país. Una de ellas es que la derrota de Lula muestra el agotamiento del PT producto de la ruptura de millones de trabajadores con el viejo partido que ha protagonizado gobiernos capitalistas que han hundido en la pobreza y miseria al pueblo. Y por otro lado, el triunfo de un candidato conservador como Flavio Bolsonaro que sacó 54,104,502 representa apenas el 35% de la población sobre 158,745,502 habilitados para votar, un candidato que busca aplicar un monumental ajuste en beneficio de las clases dominantes para sacar de la crisis al Brasil capitalista. La candidatura del gobierno del PT perdió mas de 3 millones de votos, lo que refleja el descontento y ruptura de sectores de masas con el PT.

Otro dato impactante, del cual los medios de comunicación burgueses no hablan, es que 39.444.714 de brasileiros no fueron a votar, mientras que 2.300.798 votaron en blanco y 3.674.249 votaron nulo, con lo cual mas de 45 millones y medio de brasileiros que constituyen prácticamente el 30% de los habilitados para votar no votaron por nadie y le dieron la espalda al circo electoral y a todos los candidatos que participaron en él. La confirmación de los resultados electorales ha impactado de manera directa en los sectores populares y las capas mas explotadas y oprimidas como los trabajadores de mantenimiento, servicios de limpieza, gastronomía o del empleo informal que han mostrado cierta perpejidad ante la posibilidad del retorno pleno del bolsonarismo. Importantes franjas de trabajadores son conscientes de que el gobierno de Flavio Bolsonaro implicará mayor deterioro en las condiciones de vida.

La Revolución política se expresa en Brasil

El distanciamiento de la base trabajadora respecto del PT no responde a una derechización ideológica de las masas, sino al deterioro objetivo de las condiciones de vida que sufre el pueblo producto de la política capitalista de Lula, de conciliación de clases del gobierno del Frente Amplio que subordinó las demandas históricas del proletariado a los intereses del capital corporativo y del Centrão Lula prometió la eliminación de la Escala Laboral 6x1 pero capituló de inmediato ante la patronal y la bancada del Centrão. Las empresas continuaron publicitando abiertamente vacantes bajo el esquema 6x1 sin fiscalización estatal, y por ejemplo, en sectores hiperprecarizados, como la hotelería, las camareras enfrentan esquemas efectivos de 7 x o sin descanso semanal. La clase trabajadora esperaba la recuperación del poder adquisitivo y el bienestar social que nunca sucedieron.

Es falso que el gobierno capitalista de Lula va a dar mejoras para los trabajadores y el pueblo, porque el capitalismo no puede dar mejoras en ningún lugar del mundo. Las promesas de mejora sustancial en los ingresos y calidad de vida de las familias trabajadoras tuvo en cambio la realidad del congelamiento salarial que se mantuvo durante los cuatro años de gestión. El gobierno pretendió compensar el ajuste material con concesiones simbólicas y discurso festivo ("alegría y musiquita"), mientras el costo de vida devoraba el ingreso de los hogares obreros. En ese sentido, elproceso político brasileño guarda una estrecha analogía teórica y práctica con el agotamiento del peronismo en Argentina bajo la gestión de Alberto Fernández. Ambos proyectos representan la quiebra de la conciliación de clases como mecanismo de contención social. Al asumir la administración del Estado burgués, aplicar el programa del capital y desmovilizar a la vanguardia obrera, el PT erosionó su propia base social.

El resultado de la primera vuelta constituye un "voto castigo" directo de la clase trabajadora al PT, un proceso que se está desarrollando en todo el mundo porque las masas rompen en todos los continentes con aquellas que fueron sus direcciones traicionales como la socialdemocracia, el stalinismo, los movimientos nacionalistas burgueses,proceso que los marxistas denominamos "revolución política". Esto es lo que se está dando en nuestro país, un proceso de desilusión de las masas con un gobierno que mantuvo la precarización. Para eludir la responsabilidad política por el balance de su gestión socioeconómica, la dirección del PT y sus usinas mediáticas han construido una narrativa conspirativa que funciona como mecanismo de evasión y propaganda ideológica hablando de supuestas "Injerencia Imperialista" Imputación de la derrota a supuestas operaciones encubiertas de la CIA en el territorio nacional, una Impugnación "Tecno-Electoral" o supuestas propagación de denuncias relativas a la alteración de 16.000 urnas electrónicas por supuestas resoluciones del Tribunal Superior Electoral.

Estas versiones "conspiranoicas" pretenden operar como una cortina de humo orientada a encubrir que el verdadero factor de desgaste no fue un sabotaje externo, sino la ejecución de un pésimo gobierno contra la clase trabajadora. Al calificar el descontento popular como producto exclusivo de manipulaciones, el PT se niega a reconocer que fue su propia política de ajuste la que desligó al proletariado del proyecto oficialista.

Las elecciones burguesas constituyen en esencia contiendas interburguesas, donde los diversos sectores de la clase dominante disputan la administración de la tasa de ganancia. Aunque las facciones de la derecha brasileña se presentaron fragmentadas en el inicio del proceso, aceleraron su unificación en torno a Flávio Bolsonaro y en caso de consolidar su victoria en el balotaje del 25 de octubre, el bloque bolsonarista proyecta una agenda de ofensiva sobre el trabajo que implicará la profundización de la Reforma Laboral: Eliminación de los marcos regulatorios restantes para otorgar absoluta flexibilidad a la contratación y abaratar la fuerza de trabajo. Buscarán la punición y supresión de las tomas de tierras. La persecución penal y despliegue represivo contra las ocupaciones rurales y urbanas, desmantelando la lucha por la tierra. Buscarán la anulación de los derechos de los pueblos originarios mediante las demarcaciones territoriales, iniciativas de preservación y derechos constitucionales de las comunidades indígenas para posibilitar la expansión del agronegocio y la minería.

Los grupos de izquierda capitulan al gobierno capitalista y a la democracia burguesa

Ante la perspectiva del triunfo del bolsonarismo en 2da vuelta, los grupos que se autodefinen como "trotskistas" o "marxistas" como el PSTU (a través de su órgano de prensa Opinión Socialista ), el PSOL, corrientes anarquistas y sectores afines han llamado a emitir un "voto crítico" o "voto útil" por la candidatura de Lula. Desde la perspectiva de la independencia de clase, esta orientación representa una capitulación abierta frente al régimen burgués. Al canalizar la movilización obrera hacia el respaldo a una administración capitalista que congeló salarios y precarizó el trabajo, estas organizaciones actúan como contención por izquierda del gobierno. Subordinar al proletariado a un bloque burgués aduciendo la amenaza del fascismo neutraliza la capacidad defensiva de la clase trabajadora y la desarma políticamente ante los ataques venideros.

Es indispensable trazar un límite tajante con la política reformista de estos grupos. Los trabajadores no debemos apoyar a ninguno de los bloques burgueses en pugna, debemos llevar adelante una política de independencia de clase llamando al Voto Nulo, que debe crecer para debilitar aún mas a cualquiera de los gobiernos capitalistas que asuman. Se hace necesaria una campaña marxista, de clase para educar a la clase trabajadora en el rechazo a la democracia burguesa, que es democracia solo para las clases dominantes llamando a la impugnación de las urnas burguesas, contra la cual se hace necesario mas que nunca la organización independiente de los bloques patronales. Los bolsonaristas nos acusarán de emitir propaganda que "rompe el tejido democrático", porque ellos también defienden la democracia burguesa. Es falso que el bolsonarismo es una fuerza "fascista", todos los grupos que pertenecen a la CPAC, la Conferencia de Acción Conservadora que encabeza Donald Trump, promueven la acción legislativa y la aprobación de leyes, así lo hizo el anterior gobierno de Bolsonaro junto al Centrão.

La extensión del calendario electoral hacia el balotaje del 25 de octubre no representa un mero lapso de espera institucional, sino una ventana de oportunidad táctica para la agitación socialista. En los barrios populares, centros de trabajo y concentraciones operativas se ha abierto un debate masivo sobre la conducta a adoptar ante las elecciones, y ante ello la vanguardia revolucionaria debe aprovechar de manera agresiva estos días para intervenir en la deliberación de la clase trabajadora. No basta con proclamar el rechazo testimonial al régimen. Es preciso desplegar una campaña sistemática por el voto nulo acompañado de organización para la lucha , clarificando que la impugnación del voto es una herramienta de ruptura consciente orientada a desenmascarar la farsa de la democracia burguesa y a edificar la fuerza colectiva necesaria para enfrentar el ajuste capitalista. Desde La Marx Brasil te proponemos sumarte a esta campaña.

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