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Lula sigue en el poder en defensa del capitalismo

04.11.2026

La Marx Brasil

Lula ganó las elecciones con más de 4 millones de votos de ventaja sobre Flávio Bolsonaro producto de un enorme frente que se movilizó en la defensa de su candidatura que incluyó sectores del imperialismo de Estados Unidos y representantes de Wall Street como Barack Obama y el Partido Demócrata, la millonaria burguesía paulista, la Folha de Sao Paulo, la Iglesia Católica de Brasil, la Pastoral Social de Brasil, partidos y dirigentes capitalistas como Geraldo Alckmin, José Múcio Monteiro, ajustadores y antiobreros que fueron socios del Bolsonarismo en el pasado como Simone Tebet, o Fernando Henrique Cardoso, así como artistas e intelectuales como Caetano Veloso y gobiernos y ex presidentes burgueses de toda América Latina como Petro, Boric, Cristina Kirchner, o Claudia Sheinbaum etc., apoyaron a Lula. Todo ese formidable frente burgués y propimperialista encabezado por el PT hizo posible el triunfo en la segunda vuelta electoral.

A ese sumaron como furgón de cola los burócratas de todas las organizaciones de masas petistas CUT, MST, MTST, CPT, UNE, etc. que se alinearon detrás de la candidatura burguesa de Lula, y garantizaron demostraciones masivas en los actos electorales. El 99% de los dirigentes de la izquierda brasileira y mundial festejaron el triunfo de Lula y dijeron que fue producto de "la movilización del pueblo", lo cual es totalmente falso. El triunfo es el producto del fuerte apoyo imperialista y de los sectores patronales de Brasil que constituyeron un formidable frente electoral al cuales se sumaron todas las direcciones del movimiento de masas. Aún así, 94 millones de personas no votaron por Lula y de esos 94 millones, 34.6 millones no votaron ni por Lula, ni por Bolsonaro, de los cuales 4.2 millones votaron en blanco o nulo. De este modo, el universo real del apoyo al gobierno de Lula representa un poco mas del 30% de la población total de Brasil.

Un frente contra los trabajadores y el pueblo de Brasil 


Los sectores patronales e imperialistas apoyaron a Lula porque su gobierno les ha garantizado fuertes ganancias y el crecimiento de sus fortunas. Además, el gobierno de Lula garantizó la "paz social" todos estos años mientras el pueblo se hundió en una pobreza y miseria sin precedentes: Mas de 90 millones de brasileiros viven de la caridad estatal o reciben subsisdios para poder vivir con ayudas como "Bolsa Familia", o el subsidio a la garrafa de gas o al transporte. Los salarios de Brasil están muy por debajo de países como Costa Rica, Chile, Uruguay, Panamá o México, la economía está en recesión creciendo al 0,5%, y el país tiene una tasa de inflación que en septiembre ronda el 4,5% anual. Por eso, la perspectiva del Brasil capitalista para los trabajadores y el pueblo, al igual que en todos los países capitalistas del mundo es de un brutal ajuste que provocaría aún mas miseria y pobreza. 

Por esa razón el ministro de Finanzas, Dario Durigan ya anunció un plan de ajuste fiscal en la entrevista con el diario Estadão donde adelantó que tiene la intención de promover a finales de este año: "cambios en la legislación o, si es necesario, en la Constitución para permitir al gobierno buscar formalmente el centro del objetivo fiscal", es decir, la misma política que defiende Milei en la Argentina. El gobierno de Lula buscará superar el déficit que arrastra el estado de Brasil y compromete el pago de bonos a los fondos de inversión, y grandes corporaciones imperialistas que son tenedoras de bonos de Brasil, y exigen los pagos puntuales para satisfacer sus sed de ganancias. Durigan es el vocero de las grandes empresas imperialistas, multinacionales, banqueros y grandes empresarios de Brasil que se encuentran representados por el gobierno de Lula. El "frente popular" que renovó el mandato de Lula es cómplice de la política ajustadora del gobierno.

Las mentiras del "avance fascista", y la "defensa de la democracia" 


La estrepitosa y cinematográfica huída de Flavio Bolsonaro dos días después de las elecciones, derrumbó los slogans de la campaña de Lula y el 99% de la izquierda brasileira, stalinista y socialdemócrata que llamó a votar a Lula "En defensa de la democracia" . La campaña de Lula y el PT no fue ninguna obra maestra de elaboración ingeniosa, sino una fotocopia desteñida y repetida de la misma campaña que la Internacional Progresista repite en todo el mundo: Había en Brasil un "peligro de fascismo", motivados por un supuesto "peligro nazi" representado por Flavio Bolsonaro. La mentirosa cam´paña repetida por los dirigentes del frente de Lula, opinólogos, los burócratas sindicales y sociales, artistas e intelectuales repitió las mismas mentiras de una supuesta "amenaza de golpe" y posibles ataques a los programas sociales. Obviamente como sucede en todos los países del mundo, los "progresistas" lanzaron la campaña mentirosa con el único propósito de crear miedo y llevar al pueblo a votar por Lula. 

Pero dos días después, el supuesto "peligro fascista" huyó de Brasil. En un abrir y cerrar de ojos, y con un claro acuerdo con el gobierno de Lula que guardó un ensordecedor silencio, Flavio Bolsonaro se fue del país en un avión privado, con lo cual la supuesta "amenaza fascista" no duró ni 48 hs. Quedó claro que la candidatura de Bolsonaro era una opción burguesa muy débil que no pudo sostenerse después de la derrota electoral. La huida dejó en evidencia la mentira del supuesto "peligro fascista" que amenazaba Brasil y para colmo, Flavio Bolsonaro desde fuera del país comenzó a proferir un disparate tras otro, primero proclamándose "presidente de Brasil", luego debió modificar esa declaración minutos después y se proclamó "líder de la oposición". Luego tanto el como Donald Trump hablaron de "fraude" como si hubieran descubierto la pólvora, porque la democracia burguesa es para el pueblo un fraude y no significa ninguna "democracia", un hecho que los marxistas conocemos de memoria. Todo el disparatado escape de Flavio Bolsonaro dejó al desnudo que las campañas de "Peligro fascista"  de la campaña de Lula, era un total y completa mentira. 

La vergonzosa política de la izquierda brasileña


En la campaña electoral de Brasil 2026 se escribió una de las páginas más vergonzosas de los dirigentes del 99% de los grupos de la izquierda mundial. El apoyo a la coalición burguesa de Lula busca darle aire a la realidad del derrumbe de un viejo partido como el PT, que nació como un partido obrero pero terminó transformándose en un partido burgués que defiende los intereses de la burguesía brasileira. Este partido comenzó un proceso de agonía cuando en 2015 comenzó en proceso de movilización en el cual tomaron las calles millones que terminó derrumbando al gobierno de Dilma Rousself. Allí comenzaron dos crísis, o una sola con varias cabezas tipo Meduza. Por un lado la crisis del régimen democrático burgués brasileiro y un lento hundimiento del aparato PT. Tras el impeachment de Dilma Rousseff en el 2016 se dio una secuencia de hechos como los siguientes: el gobierno de Michel Temmer aplicó el mayor golpe a la clase obrera que fue la reforma laboral. 

En el orden de aquellas coordenadas de hundimiento y crisis del PT, llegó Bolsonaro al poder en un parpadeo historico, alguien hasta entonces desconocido publicamente pero que la burguesia utilizó como palanca de avance para profundizar el ajuste iniciado por Dilma, continuado por su vice presidente Temmer (alias Vampirão) y que sumó al objetivo de la reforma jubilatoria, la entrega total de Petrobras, y una reforma constitucional. Luego sucedió la prision de Lula por corrupción y el débil apoyo al viejo líder con la movilización de 20.000 personas apenas, lo que dejó la huella de la profunda desconfianza de las masas en el PT. Pero la burguesia local y el imperialismo buscaban la alternancia del PT y el bolsonarismo en el poder como un juego para asegurar la jugosa tasa de ganancia y explotación que les ofrece la novena economia mundial. La revolucion politica ya ha hecho su entrada silenciosa en el 2015 y los primeros en advertirlo son los dueños del poder y Washington. 

En el camino se conformó en 2020 la Internacional Progresista, ocupando el lugar del viejo Foro de São Pablo que va a poner mucho dinero y monta un aparato de tecnócratas e intelectuales que organiza el regreso del PT al poder aún con poquisimo apoyo de las masas pero garantizando no dar marcha atrás con la reforma laboral que es la gallina de los huevos de oro para EEUU. Luego proclamó el gobierno del "Amor y la Alegria" mientras iba prisión Jair Bolsonaro y una vez desgastado el lulo- petismo y habiendo perdido las elecciones en el primer turno de 2026, a los 20 dias recuperó muy misteriosamente millones de votos y se impuso por una diferencia de moneditas a Flavio Bolsonaro. 

En este marco toda la izquierda del Brasil escribió una de sus páginas mas vergonzosas: Se sumo a la campaña de defensa de la democracia, la campaña del "peligro del golpe" y llamó a votar a Lula. El stalinismo, la socialdemocracia, el PSOL ya integrado como partido burgués al gobierno capitalista, Marina Silva, el Partido Verde, y los grupos autopercibidoscomo "trotskistas" como el PSTU salieron públicamente a apoyar a Lula, mientiendole al pueblo sobre un "peligro fascista". A este carro se subieron el grupo de Alan Woods, los mandelistas, la LIS, la LIT, Izquierda Diario, la UIT, todos grupos que ofrecieron un panorama lamentable de colaboración de clases con el gobierno capitalista de Lula. 

Todos esos grupos plantearon la maniobra de decir "llamamos a votar a Lula, sin dar apoyo político". Un verdadero disparate cómico, porque quien llama a votar a un candidato burgués le está dando apoyo político. Le está dando apoyo a un gobierno que se prepara para hacer acuerdos en el parlamento, donde está en minoría, con el Centrao para llevar adelante una legislación anti obrera. La política de las organizaciones de izquierda, supuestamente "independiente", fue ser un vagón extra en el tren de Lula, apoyando explícitamente a un gobierno burgués, convocando activamente a sus actos, y defendiendo incondicionalmente la reelección del gobierno capitalista. Tras lo cual se lanzaron a celebrar su victoria como una victoria del pueblo. Para completar su traición y capitulación, ahora todos estos grupos dicen que la primera tarea frente al nuevo mandato del gobierno de Lula, es hacer frente... Al Bolsonarismo!!!. Evidentemente, la izquierda burguesa y reformista debería juntar mucho dinero para llevar a millones de obreros en avión a Miami a manifestarse contra Bolsonaro. 

Reagrupar a los revolucionarios para construir una organización marxista en Brasil


Sin embargo casi 5 millones votaron nulo y en blanco en las elecciones. Millones no mordieron el anzuelo de la izquierda burguesa y desconocieron las candidaturas burguesas, no cayeron en la trampa del reformismo. A su vez, valientemente enfrentaron al frente popular burgués al cual le capitularon los dirigentes del 99% de los grupos de la izquierda. También otros grupos nacional trotskistas brasileiros defendieron una postura de independencia de clase, saludamos esta postura de un sector muy importante del activismo a organizarse y dar la batalla contra Lula y la izquierda reformista. 

Desde La Marx Brasil convocamos todos los valiosos activistas y dirigentes que le dieron la espalda a la campaña de Lula para promover el reagrupamiento de los revolucionarios en nuestro país. Así como la campaña electoral del 2026 mostró el derrumbe y la crisis de las corrientes reformistas, mostró también el surgimiento de un importante sector de la vanguardia y el activismo que no cayó en las garras del reformismo y mantuvo en alto las banderas de la independencia de clase. Este sector da el puntapié de partida para la construcción del partido revolucionario en Brasil como parte de la lucha por el socialismo global. 

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